¿Eres de los que pertenecen a una tribu urbana?

Durante la adolescencia, y también durante los primeros años de la juventud, eso de buscar la felicidad nos parece una casi una quimera, algo imposible de alcanzar porque en esos momentos ni siquiera se sabe exactamente lo que se quiere, así que difícil saber lo que nos hará felices, y mucho menos a medio y largo plazo. Uno se siente raro, extraño, como si no encajaras en ningún sitio y sin que nadie pueda entenderte; y por eso, son muchos los jóvenes que acaban integrándose en una tribu urbana.

¿Y qué es una tribu urbana?  Bueno, pues en realidad es algo tan simple como un grupo de personas que siguen una forma de pensamiento original, fuera de los cánones convencionales "impuestos" por la sociedad; vamos, lo que en la cultura popular sería una "banda de raritos". Pero bromas aparte, estas personas, jóvenes en su mayoría cuando empezaron estos movimientos durante la segunda mitad del siglo pasado aunque ahora ya vayan para talluditos, inventaron una nueva forma de pensar, de hablar, de vestir o de actuar ante las circunstancias de la vida diaria; se convirtieron en una especies de rebeldes, que no querían seguir las normas tradicionales y buscaron otras más originales. ¿Es de extrañar que alguien que se siente perdido e incomprendido busque refugio en un grupo así?

No es nada extraño, y en realidad, no tiene nada de malo, a no ser que tu tribu urbana sea un grupo de violentos camorristas que van por ahí destrozando cosas o personas; alguna que otra puede ser así, pero por lo general estos movimientos sólo buscan tener una identidad propia, con una serie de elementos que los caractericen y los haga reconocibles ante toda la sociedad.

Una de las primeras tribus urbanas que aparecieron fueron los hippies, para los que las melenas y el flower power  se convirtieron en sus señas de identidad. Después los punkys, con sus crestas de colores imposibles de que pasaran desapercibidas. Los heavys, que hicieron propia la estética rock. La cultura gótica, que trajo muchos elementos del siglo XIX, como la literatura, la simbología y los vestidos góticos, todos inspirados en esa época. Y los raperos, que a la par de la fama de ese estilo musical, también pusieron de moda las pantalones anchos y las gorras de medio lado.

tribus urbanas

Ya entrados en el siglo XXI  empezaron a surgir otras tribus urbanas, algunas de ellas duraderas, pero otras de poco recorrido:  los emos, los hipsters, los metrosexuales, los pijos, los canis... Muchas se originaron en países determinados países, y luego se acabaron exportando al resto con sus elementos originales, pero en ocasiones, el país que la recibía le añadía su propia identidad y aportaba aspectos nuevos, como las de origen asiático o latinoamericano. Y es que a quién no le gusta apuntarse a una nueva moda, jeje.

Como ves, si te sientes como un pez fuera del agua, y todos a tu alrededor te consideran un tipo raro, quizá tengas que buscar la felicidad en uno de estos grupos; quién sabe, quizá tu identidad se encuentre escondida ahí.

La felicidad de comprar ropa para embarazadas

Es indudable que la ropa premamá se relaciona con un periodo de felicidad extrema, tanto para hombres como para mujeres, aunque por supuesto más para estas últimas, o al menos con una intensidad mayor. Por supuesto, el convertirse en padres es un momento feliz que se alarga durante muchos meses, y que tiene su punto culminante en el momento en que el bebé viene al mundo, y una pareja se convierte automáticamente en familia.

Antes de la llegada del nuevo integrante familiar, las futuras mamás experimentan una serie de cambios, tanto físicos como emocionales, aunque por supuesto los físicos son los más evidentes. Y es curioso porque, a pesar de que las mujeres andamos siempre preocupadas por la dieta y por algún que otro kilo de más que se coloca en lugares del cuerpo poco disimulados, cuando nuestro vientre empieza a hincharse por efecto del embarazo, el ir a comprar ropa especial para mujeres en estado de buena esperanza no nos genera ninguna clase de ansiedad, aunque sepamos que en poco tiempo nos vamos a ver con un aspecto más parecido a un globo hinchado que al de una fémina; de hecho, todas las embarazadas van a las tiendas premamá con una sonrisa en la cara, y llena de ilusiones y entusiasmo.

ropa para embarazadas

Por suerte, la moda premamá ha sufrido una gran evolución, y lo que antes eran vestidos anchos y sin forma, ahora se han convertido en toda una suerte de prendas de cualquier tipo: pantalones, tops, camisetas de licra, vestidos de gasa y hasta ropa de baño especial para embarazadas. Todo esto hace que una mujer gestante vaya de compras no sólo por necesidad, sino también por placer, para verse bien, atractiva y cómoda, y también para que las demás la vean así. Además, el embarazo hace que empiece una época frenética de gastar y gastar, pues no sólo se trata de adquirir ropa para la futura madre debido a la distensión de su cuerpo, sino también para después, durante la época de lactancia.

Y por supuesto, no hay que olvidar todo lo relacionado con el futuro nuevo integrante de la familia: su ropa, sus accesorios, y hasta la decoración de su habitación, que ya desde el vientre materno se convierte en un asunto de máxima importancia, y más si sabemos el sexo del  futuro bebé y queremos hacer distinciones con respecto a eso, ya sea por colores, formas o tejidos. Ahora se presentan una serie de decisiones que las mujeres tomamos con mejor o peor humor, pero que a todas hace una  ilusión tremenda.

Así que a todas las embarazadas, mucha felicidad, y tomad con paciencia y tranquilidad todo este periodo de compras que os llegan, pues seguro que así lo disfrutaréis al máximo.

La ciencia, buscando respuestas para ser feliz

No sé si el ser humano ha perdido totalmente el rumbo o, por el contrario, está usando su supuesta habilidad mental superior; pero parece que, al no ser capaces por nosotros mismos para buscar la felicidad, hemos decidido echar mano de la ciencia para encontrar sus claves. Yo no sé qué pensar, me resisto a creer que eso de ser feliz se consiga gracias a una fórmula matemática que nunca falla y que funciona con cualquier persona y en cualquier circunstancia; pero si es así, bienvenida sea esa ayuda.

Son varias las Universidades en el mundo que han hecho esta clase de estudios, así que quizá yo sea un escéptico y realmente el origen de la felicidad se encuentre en la ciencia y en sus verdades empíricas. Es curioso porque, a pesar de que cada una ha llegado a sus propias conclusiones, ha habido varios resultados en los que todas han coincidido, y que os voy a exponer a continuación:

-Haz ejercicio: Por alguna razón extraña, parece ser que realizar alguna actividad física, o más bien, dedicar un tiempo específico a realizarla, es una de las claves para ser feliz. Bueno, en realidad no es tan extraño, se supone que con el ejercicio se liberan endorfinas, que son las llamadas "hormonas de la felicidad"; así que cuanto más tiempo dediques al deporte, aunque sea un simple paseo, más endorfinas liberarás, ergo más feliz serás.

-Duerme bien: Descansar lo suficiente durante las horas nocturnas es más importante de lo que parece para lograr tener un día feliz. La actitud que mantenemos las primeras horas del día puede incidir en el resto, y hacer que sea una alegría o de los peores de nuestra existencia. Además, la falta de descanso afecta a zonas del cerebro que pueden llegar a crear una depresión, lo totalmente contrario a llevar una vida feliz.

-Sonríe: Desde luego, esto no funciona si mantenemos todo el día una sonrisa falsa; pero la clave está en sonreír porque pensemos en cosas positivas y que nos agradan. Eso hace que nuestra sonrisa se refleje en los demás, que automáticamente nos responden de la misma forma, y aunque el resultado no sea precisamente "happy flower", siempre es mejor estar rodeados de gente contenta que de rostros ceñudos, ¿o no?

felicidad

Como veis, no son cosas extraordinarias, que hayan tenido que inventarse ni que salgan del resultado de hacer una mezcla en una probeta. A veces, la ciencia también puede llegar a la conclusión de que no hace falta hacer nada extraordinario para ser feliz, y que algunas de las claves para lograrlo están más cerca de nosotros de lo que pensamos.

A la búsqueda de la felicidad

A veces me pregunto si el ser humano tiene verdadera conciencia de lo que puede ser la felicidad, o tiene una idea preconcebida de ella y se empeña en buscarla sin parar durante toda su vida. No es que yo no crea que no se puede ser feliz, es sólo que creo que intentamos serlo de la manera equivocada, y buscando algo que no tenemos muy claro qué es en realidad.

Desde que el mundo es mundo, el hombre quiere ser feliz, qué duda cabe, y no creo que haya otro concepto en el universo con el que se haya polemizado tanto, se hayan dado tantas definiciones ni se hayan hecho tantas frases hechas. Y es por esto último por lo que creo que en realidad no sabemos muy bien qué es lo que queremos conseguir al encontrar la felicidad, pues está claro que cada cual la busca a su manera y la siente de diferente forma al del resto de la humanidad.

De cualquier forma, a mí siempre me ha parecido que la mejor frase que se ha hecho sobre ella es: "La felicidad está al alcance de la mano". Puede parecer bastante vanal, e incluso despreocupada, pero eso es porque no la analizamos bien; no quiere decir que haya una forma sencilla de conseguir ser feliz, pero que de conseguirlo, estará siempre en nosotros y en aquello en lo que nos rodea, y no buscando quimeras ni sueños imposible. Es imposible ser feliz si uno se frustra empeñado en buscar felicidad en cosas y sitios ajenos, ya que a la larga el esfuerzo puede ser inútil y no terminar de complacernos.

La idea de la felicidad es una de las que mueve al mundo, creo yo, aparte de la del amor (jeje, me estoy poniendo profundo). Me inclino más por la primera, ya que se supone que la segunda te la puede proporcionar si encuentras a la persona adecuada; pero como esto a veces es complicado, más bien intentar conseguir ser feliz sin poner nuestras esperanzas en las relaciones sentimentales, por lo que pueda ocurrir. Y ahora, sólo queda lo más difícil, analizar qué cosas nos pueden traer la verdadera felicidad, pero siendo prácticos y realistas; cosas que nos quedan cercanas, que conocemos, y que ya de entrada nos dan satisfacción. Creo que en eso consiste el verdadero truco.

¿Y a vosotros, qué os hace realmente feliz? ¿Habéis encontrado vuestro propio camino a la felicidad? Si es así, quizá no os importe compartirlo con todos nosotros.